Reloj de sol

Después del éxito alcanzado con nuestra entrada “El reloj de Willy Fog”, muchos de nuestros lectores y clientes nos han sugerido que podíamos colgar algunas explicaciones de los distintos tipos de relojes y su funcionamiento.

Inauguramos por tanto esta nueva categoría de tipos de relojes con la tipología más antigua de todos ellos, los relojes de sol.

Desde el primer reloj de sol consistente en una simple estaca clavada en el suelo, este aparejo ha ido evolucionando en el tiempo.

El modelo más primitivo que se conserva, es de hace 3.500 años, y fué hallado en Egipto. El día de subdividía  en 12 partes, a las que nos referimos como ‘horas del tiempo”. Por supuesto las horas del tiempo variarían en longitud, siendo más largas en verano y más cortas en el invierno, aún cuando en las zonas Mediterráneas la diferencia no es tan notoria como lo sería en las Islas Británicas.

En este caso una “hora” de verano sería dos veces más larga que una ‘hora” de invierno.

No fue hasta el siglo XIII que un Árabe, llamado Abul-Hassan, introdujo la idea de hacer todas las horas del mismo largo, y hasta el siglo XV no se adoptaron como de uso general. Durante el período del Renacimiento el desarrollo de los relojes de sol procedió rápidamente, realizándose muchos, complejos ingeniosos y variados.

No se tardó mucho en descubrir, que en función de la longitud de la sombra, se podía marcar la fecha en el calendario.

Estos y muchas otras características, hicieron cada vez relojes más complejos que llegaron a incorporar desde fechas del calendario, las hasta incluso tabla de mareas bastante rudimentarias.

Esta “complejidad” de mecanismos hicieron que para usos más simples, se fuesen reemplazando gradualmente reemplazados por relojes mecánicos, si bien es sabido que los ferrocarriles Franceses regulaban sus relojes usando relojes de sol hasta el final del siglo XIX.

Si os ha gustado esta entrada, os emplazamos a la próxima.